sábado, 31 de agosto de 2013

Día 274

El árbol


Desperezándose desde el silencio,
enroscadas las palabras
en un giro estático...
brotarán las voces leñosas,
los dedos rugosos en el tiempo;
gira y gira en un torbellino
traspasando las horas eternas,
imperceptible en las miradas.

... morirán mis manos
entre tus cicatrices,
silenciarán mis voces
las heridas en el viento.


viernes, 30 de agosto de 2013

Día 273

El timbre


Una llamada en espera,
manida en el silencio,
olvidada en las manos.

Una llamada en eco
perdido de la mirada,
silenciada en la soledad.

Una llamada en el sueño
de una esperanza perdida.


jueves, 29 de agosto de 2013

Día 272

Islas


A vista de sueños
entre islas del paraíso;
mar enrojecido, ensangrentado
en la cadencia del olvido;
selvas y playas agonizando
su soledad, su abandono.

Islas... enfangadas en la lluvia,
descompuestas y pisoteadas,
desaguándose entre abismos...
a ras de suelo sueñan las miradas.


Día 271

Mejillones


Palabras,
viviendo en mí,
enclaustradas en el silencio,
asomándose curiosas
entre la voz dormida,
parasitadas en mis manos;
un apéndice más
imperdible en las horas,
lapadas a un puñado de sueños.


martes, 27 de agosto de 2013

Día 270

Agua


Miradas que no se quieren mojar
entre las manos resecas,
que huyen en un contratiempo
asustadizo, imprevisto;
un salto hacia atrás y quedarán
las retinas en lo abstracto,
impregnadas de una lluvia de jardín,
una lluvia con reloj y minutos contados,
zigzagueando monótona en su camino,
salpicando asfalto y silencios,
circunvalándose ávida en la mañana.


lunes, 26 de agosto de 2013

Día 269

Cumpleaños


Recuerde, 50...
cincuenta palabras
entre cincuenta silencios,
cincuenta miradas
en cincuenta sueños,
cincuenta caricias
entre cincuenta olvidos,
cincuenta voces
sobre cincuenta abismos,
cincuenta manos
en cincuenta ocasos,
cincuenta alientos
sobre cincuenta sombras...
recuerde, 50.


domingo, 25 de agosto de 2013

Día 268

El cristal


Se hicieron añicos los paisajes,
opacos y quebrados en las miradas,
embebiéndose negros en las manos;
nada se vislumbra más allá del olvido
que atrapa las mañanas en telarañas.

Un golpe, otro... y caerán impasibles
las horas en el vacío, quebrándose
anónimas en sus sueños olvidados.