Cinco
Como cinco dedos
que van muriendo
en la lentitud de las horas,
mermadas ya sus puntas
en gangrena pausada;
quedarán las palabras
suspendidas en la voz,
una voz que recita
en silencio, en la soledad...
que recita los sueños
de sus labios muertos,
de su piel marchita.
miércoles, 31 de julio de 2013
martes, 30 de julio de 2013
Día 242
Las llaves
Cuando las palabras
son mudas, sin eco;
cuando las voces
son silencio, y las miradas
ráfagas en la noche;
cuando se silencian
las manos en el olvido,
y los labios mueren
en las esquinas de las sombras;
cuando se encierran
los versos en la soledad,
y los sueños apenas alumbran;
cuando las llaves no abren...
cuando las llaves se pierden...
Cuando las palabras
son mudas, sin eco;
cuando las voces
son silencio, y las miradas
ráfagas en la noche;
cuando se silencian
las manos en el olvido,
y los labios mueren
en las esquinas de las sombras;
cuando se encierran
los versos en la soledad,
y los sueños apenas alumbran;
cuando las llaves no abren...
cuando las llaves se pierden...
lunes, 29 de julio de 2013
Día 241
La cúpula
Bajo la cúpula,
bajo su luz vidriera,
nada se esconde;
el silencio espera su noche,
la voz, su muerte.
Bajo la cúpula
las palabras son ensueños,
no hay sombras;
el silencio es soledad,
la voz, es olvido.
Bajo la cúpula,
bajo su luz vidriera,
nada se esconde;
el silencio espera su noche,
la voz, su muerte.
Bajo la cúpula
las palabras son ensueños,
no hay sombras;
el silencio es soledad,
la voz, es olvido.
domingo, 28 de julio de 2013
Día 240
La farola
Mientras la ciudad duerme
se desangran los sueños,
desparramados en la soledad
que alumbra la farola;
silencio e insomnio,
ayer en las miradas
que mueren en su olvido,
sombras como sierpes
enroscándose en los versos...
mientras la noche duerme
se acallan las voces,
en la piel ajada,
en las manos muertas.
Mientras la ciudad duerme
se desangran los sueños,
desparramados en la soledad
que alumbra la farola;
silencio e insomnio,
ayer en las miradas
que mueren en su olvido,
sombras como sierpes
enroscándose en los versos...
mientras la noche duerme
se acallan las voces,
en la piel ajada,
en las manos muertas.
sábado, 27 de julio de 2013
Día 239
La araña
Ocho patas tiene la araña,
entretejiendo sus telas de araña
a mis palabras, a mis versos.
Un silencio... el de tu mirada;
dos palabras... te necesito;
tres miradas... al abismo;
cuatro sueños... al viento;
cinco soledades... entre mis silencios;
seis desventuras... ayer, hoy y mañana;
siete mares... los de mis naufragios;
ocho mentiras... las de mis manos.
Ocho patas tiene la araña,
entretejiendo sus telas de araña
a mis labios, a mi voz muerta.
Ocho patas tiene la araña,
entretejiendo sus telas de araña
a mis palabras, a mis versos.
Un silencio... el de tu mirada;
dos palabras... te necesito;
tres miradas... al abismo;
cuatro sueños... al viento;
cinco soledades... entre mis silencios;
seis desventuras... ayer, hoy y mañana;
siete mares... los de mis naufragios;
ocho mentiras... las de mis manos.
Ocho patas tiene la araña,
entretejiendo sus telas de araña
a mis labios, a mi voz muerta.
viernes, 26 de julio de 2013
Día 238
La noria
Ni luces ni jazmín;
parada la mañana,
nada sucede...
siempre lo mismo
entre la mirada y el silencio,
nada qué contar
entre las manos y la soledad.
Ni luces ni jazmín;
bullicio, ruido de ciudad,
nada acontece...
el sol, el sol cansado,
el cielo, el cielo enrejado;
nada qué decir,
somos del ayer.
Ni luces ni jazmín;
parada la mañana,
nada sucede...
siempre lo mismo
entre la mirada y el silencio,
nada qué contar
entre las manos y la soledad.
Ni luces ni jazmín;
bullicio, ruido de ciudad,
nada acontece...
el sol, el sol cansado,
el cielo, el cielo enrejado;
nada qué decir,
somos del ayer.
jueves, 25 de julio de 2013
Día 237
La flor
No me necesitas...
y soy silencio en tu mirada,
ayer en tu olvido.
No me necesitas...
y mis palabras mueren sin eco,
mi voz es del viento.
No me necesitas...
y mis manos marchitan los días.
No me necesitas...
y soy silencio en tu mirada,
ayer en tu olvido.
No me necesitas...
y mis palabras mueren sin eco,
mi voz es del viento.
No me necesitas...
y mis manos marchitan los días.
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