Ciudad
Mírame bien...
que sólo soy cielo de tormenta,
un contraluz de ciudad,
un atardecer sin lluvia;
mírame bien...
que sólo soy sombra sin nombre,
sin memorias ni pasado,
un recorte de miradas en negro;
mírame bien...
que soy un silencio
que callejea por la ciudad,
que se pierde en su olvido.
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domingo, 17 de noviembre de 2013
miércoles, 18 de septiembre de 2013
Día 292
Atardecer
En otro atardecer de la mirada;
distintas nubes, el mismo cielo,
las mismas palabras...
una y otra vez repetidas.
No daban lluvias...
pero, llueve;
una lluvia mansa, fría,
calando en el olvido
de mis poemas.
No daban lluvias...
pero, llueve;
una lluvia de septiembre
en mis manos,
en sus paisajes de otoño...
y no es otoño en los calendarios.
No, no daban lluvias
en otro atardecer desde mi mirada;
con desiguales versos, sin medida,
sin rima... olvidándose en la lluvia,
abandonados y repetidos en el silencio.
En otro atardecer de la mirada;
distintas nubes, el mismo cielo,
las mismas palabras...
una y otra vez repetidas.
No daban lluvias...
pero, llueve;
una lluvia mansa, fría,
calando en el olvido
de mis poemas.
No daban lluvias...
pero, llueve;
una lluvia de septiembre
en mis manos,
en sus paisajes de otoño...
y no es otoño en los calendarios.
No, no daban lluvias
en otro atardecer desde mi mirada;
con desiguales versos, sin medida,
sin rima... olvidándose en la lluvia,
abandonados y repetidos en el silencio.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Día 282
Atardecer
Cielo de septiembre,
ígneo en mi mirada,
incombustible en el silencio,
transido de dolor
en la quietud de mis manos;
cielo de septiembre
en un atardecer de ciudad,
donde nadie observa,
donde será oscuridad
en una noche sin sueños.
Cielo de septiembre,
ígneo en mi mirada,
incombustible en el silencio,
transido de dolor
en la quietud de mis manos;
cielo de septiembre
en un atardecer de ciudad,
donde nadie observa,
donde será oscuridad
en una noche sin sueños.
viernes, 16 de agosto de 2013
Día 259
Atardecer
No son más que nubes
pinceladas de oscuridad,
una amenaza ficticia de lluvia
que derrama su furia entre la calma,
calma en ebullición,
incandescente en el roce de la luz
que apaga su voz en el silencio;
todo será quietud en una tormenta
evaporada en las miradas... entre
las manos, la calina de su soledad
que ahoga las palabras siempre iguales;
y variarán las nubes sus formas,
sus caprichos, sus sueños...
y quedarán los mismos silencios
entre los dedos atrapados en su cárcel
de aspereza, de sin caricias... mudos.
No son más que nubes
pinceladas de oscuridad,
una amenaza ficticia de lluvia
que derrama su furia entre la calma,
calma en ebullición,
incandescente en el roce de la luz
que apaga su voz en el silencio;
todo será quietud en una tormenta
evaporada en las miradas... entre
las manos, la calina de su soledad
que ahoga las palabras siempre iguales;
y variarán las nubes sus formas,
sus caprichos, sus sueños...
y quedarán los mismos silencios
entre los dedos atrapados en su cárcel
de aspereza, de sin caricias... mudos.
miércoles, 24 de julio de 2013
Día 236
En una esquina
En una esquina de la ciudad
se va perdiendo la luz...
detrás de muros de soledad,
detrás de pináculos equilibristas
retransmitiendo miradas vacías;
metal, hormigón... la luz
que se apaga entre las manos,
el silencio que se mezcla
entre las palabras...
en una esquina de la ciudad
se van desangrando los sueños.
En una esquina de la ciudad
se va perdiendo la luz...
detrás de muros de soledad,
detrás de pináculos equilibristas
retransmitiendo miradas vacías;
metal, hormigón... la luz
que se apaga entre las manos,
el silencio que se mezcla
entre las palabras...
en una esquina de la ciudad
se van desangrando los sueños.
viernes, 15 de febrero de 2013
Día 77
Atardecer en la ciudad
Atardece en la ciudad
cualquier día sin nombre;
siluetas recortadas
de edificios en negro,
una gaviota caprichosa
que surca el cielo,
hojas perennes
sombreando las esquinas.
Mi mirada se deslumbra,
ya no ve, ya no observa,
sólo captura lo pasajero,
lo efímero, lo de un instante;
mis manos escribirán
lo que mi mirada silencia,
mis manos hablarán
de paisajes que duermen.
Atardece en la ciudad
cualquier día sin nombre;
siluetas recortadas
de edificios en negro,
una gaviota caprichosa
que surca el cielo,
hojas perennes
sombreando las esquinas.
Mi mirada se deslumbra,
ya no ve, ya no observa,
sólo captura lo pasajero,
lo efímero, lo de un instante;
mis manos escribirán
lo que mi mirada silencia,
mis manos hablarán
de paisajes que duermen.
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